El blog personal de Jorge Juan. Todo ello a lo que me dedico y que ocupa mi mente. Mis servicios profesionales como músico y docente, y mis aficciones, hobbies, intereses, opiniones, creencias, gustos...
Si quieres conocerme mejor, aquí puedes entrar en mi mundo.
Después de los Mundiales de fútbol y los Juegos Olímpicos, se trata de la competición deportiva que más audiencia en el mundo acapara y, al igual que aquellos otros dos eventos, se tiene lugar cada cuatro años. Coincide con los años bisiestos, al igual que los JJ.OO. (Juegos Olímpicos), alternándose con los Mundiales, que también se juegan cada cuatro años y los años pares -pero no los múltiplos de 4-.
Este año no es olímpico -múltiplo de 4-; ni siquiera es par. Pero este 2021 hemos tenido tanto Eurocopa como JJ.OO., pues debido a la actual pandemia del "CoronaVirus" (COVID-19), que tanto estrago está produciendo en el planeta desde hace ya casi dos años, ambos eventos deportivos, que debieron haberse celebrado en 2020, se pospusieron al 21, así como multitud de eventos de toda índole a escala mundial. Citaré como ejemplo familiar la boda de mi sobrino Carlos Julián y su ya esposa Raquel -celebrada hace casi tres semanas- que, como muchos otros enlaces matrimoniales previstos para el año pasado -que proliferaban especialmente por lo simbólico del número que lo representa, pudiendo ello probablemente haber atraído a numerosas parejas de comprometidos y ser éstos motivados a fijar la fecha de su boda para tal año-, se ha terminado celebrando en el presente.
Pero sí. Este año impar hemos tenido Eurocopa, pero además hasta en la sopa. Quiero aprovechar para hacer este pareado, puesto que es una gran verdad casi literal, pues casi a diario durante un mes -del 11 de junio al 11 de julio-, en casa de mi hermano Jesús en Madrid, él y yo -como muchos otros españoles y otros de ciudadanos del mundo, en especial los aficionados al "deporte rey"- nos pegábamos buenas sesiones vespertinas de uno, dos o hasta tres partidos, durante muchos de los cuales comíamos, merandábamos o cenábamos (por ejemplo, una buena sopa ).
UNA COMPETICIÓN CON 61 AÑOS DE HISTORIA
Concluida esta última Eurocopa, en el cómputo de tiempo de existencia de esta competición queda raro eso de 61 años. Cabría esperar una cifra más redonda, como 60, o al menos, cualquier múltiplo de 4 -lo cual así hubiera sido en el caso de haberse celebrado el año prefijado-.
Así pues, este campeonato de selecciones de futbol nacionales de Europa, comenzó su andadura en 1960. España se ha proclamado campeona en varias ocasiones; nada menos que tres: en la edición de 1964, celebrada en nuestro país, amén de las de 2008 en Austria y Suiza y 2012 en Polonia y Ucrania del famoso "triplete" de títulos (Eurocopa - Mundial - Eurocopa) de "La Roja", siendo, empatada con Alemanía, el país que más títulos ostenta. A estas dos naciones les siguen Francia e -ahora- Italia, con dos triunfos; y cierran la lista de campeones europeos varias selecciones que lo han sido en una ocasión cada una -las de U.R.S.S., Checoslovaquia, Holanda, Dinamarca, Grecia y Portugal, por orden cronológico-.
*Goles del partido España - U.R.S.S. en la final de la Eurocopa de España'64.
Cabe señalar que Alemania ha sido subcampeona en tres ocasiones y al menos U.R.S.S. y Francia en dos. Yugoslavia y Checoslovaquia lo han sido en una ocasión o dos (no estoy seguro), y Bélgica, España, Italia, Portugal e Inglaterra, una vez cada una. España lo fue en la edición de 1984, celebrada en Francia, cayendo en la final ante los anfitriones, merced a un clamoroso y desgraciado error del guardameta español, Arconada, al intentar detener un tiro a balón parado tras una falta de la defensa española fuera del área. Interesante es señalar que, curiosamente, España se clasificó para tal edición de una manera aún más clamorosa y, en este caso, afortunada, en su último partido de clasificación contra Malta, llegando a vencer a esta selección por el mínimo de 11 goles que necesitaba para el pasaporte "To France" -título de la canción de Mike Oldifeld que por entonces estaba de moda y se cantaba en todo el mundo y los españoles aprovechábamos para celebrar tal clasificación-.
*Gráfico-resumen cronológico de países que más veces han ganado la Eurocopa.
DE 4 A 24 PARTICIPANTES
Las primeras Eurocopas: las de 4 selecciones
En sus comienzos, allá por 1960, eran sólo cuatro las selecciones que participaban en esta competición. El primer país organizador fue Italia, y la U.R.S.S. se proclamó campeona venciendo en la final a Yugoslavia. La segunda edición, la de 1964, se celebró en España; y fue nuestro país también el que se alzó con el título, venciendo en la final a la vigente campeona, aquella Unión Soviética, por 2-1.
Este número de países participantes se mantuvo hasta la edición de 1976, en Yugoslavia.
Las Eurocopas de 8 selecciones
En Italia'1980 fueron ya ocho las naciones que disputaban la fase final de la Eurocopa. Estos ocho países conforman dos grupos de cuatro cada uno. Los integrantes de ambos grupos se enfrentan los cuatro todos entre sí (seis partidos en cada grupo). Se asigna 2 puntos por victoria, 1 por empate y 0 por derrota. En caso de igualdad de puntos entre dos países al final de todos los partidos, tiene prioridad el que más diferencia de goles marcados-encajados ostente. Si persiste la igualdad, se atiende al mayor número de goles marcados, y si aún persiste, se decide por sorteo.
Los dos mejores clasificados de cada grupo juegan las semifinales: el primero del grupo A contra el segundo del B (1ª semifinal) y viceversa (2ª semifinal). Los vencedores de cada semifinal juegan la final.
Las semifinales y la final son eliminatorias; es decir, el partido no termina en caso de empate al final del tiempo reglamentario, sino que ha de decidirse el vencedor tras una prórroga de dos tiempos de 15 minutos o, en su caso, tras ésta, en series de penalties.
Este sistema de competición se mantuvo vigente hasta Suecia'92.
Las Eurocopas de 16 selecciones
Ya en 1996, en Inglaterra, este número pasó a ser de dieciséis selecciones, las cuales se distribuían en cuatro grupos de cuatro selecciones cada uno, clasificándose para cuartos de final los dos primeros de cada uno de ellos (cuyos países integrantes habían de jugar todos entre sí para decidir tal clasificación). Se asigna 3 puntos por victoria, 1 por empate y 0 por derrota. Las prioridades en caso de igualdad tras todos los partidos siguen el mismo procedimiento descrito en las Eurocopas de ocho selecciones.
El primero del grupo A contra el segundo del B (1er cuarto de final) y viceversa (2º cuarto de final).
El primero del grupo C contra el segundo del D (3er cuarto de final) y viceversa (4º cuarto de final).
El vencedor del 1er cuarto de final contra el del 4º cuarto de final (1ª semifinal).
El vencedor del 2º cuarto de final contra el del 3er cuarto de final (2ª semifinal).
Los vencedores de cada semifinal juegan la final y se decide el campeón.
Los cuartos de final, semifinales y final son eliminatorias; en caso de empates se deciden como tales (prórroga y, en su caso, penalties).
Este sistema continuó vigente hasta la edición de 2012, en Polonia y Ucrania.
Las Eurocopas de 24 selecciones
Finalmente, en la edición de Francia'2016, tal número de países participantes se incrementó hasta 24. Éstos se distribuyen en seis grupos de cuatro cada uno, clasificándose para octavos de final los dos mejores de cada uno de ellos más los cuatro mejores terceros de los seis. La asignación de puntos en la fase de grupos y las prioridades en caso de igualdades al final de la misma es idéntico que el de las "Eurocopas de 16" -como yo las llamo-. La determninación de los emparejamientos de octavos de final -y las consecuentes eliminatorias- obedece a un complejo procedimiento difícil de exponer.
Todas las eliminatorias, desde octavos hasta la final, se deciden como tales (prórroga y penalties).
El mismo sistema se ha empleado también en la recién disputada edición de 2020 (2021).
*Distribución de los países participantes en los seis grupos, en la Eurocopa de 2021. Hay un cabeza de serie en cada grupo (los seis favoritos, según palmarés en esta competición y el ránking en la clasificación UEFA), y luego, por sorteo, se decide a qué grupo pertenecerán los restantes.
MEMORIAS PERSONALES
Suecia'92
La primera edición de la Eurocopa de la que yo fui telespectador fue la celebrada en Suecia en 1992. Tenía 13 años. Yo entonces estaba en 8º de E.G.B., iba acabando el curso escolar -y mi etapa de escolaridad primaria y grado elemental de piano-, y personalmente vivía con expectación, como buen español -y bastante patriota además-, la proximidad de los Juegos Olímpicos que ese verano iba a albergar Barcelona.
Había oído hablar de la anterior, la de 1988, en que Holanda se proclamó vencedora -derrotando por 2-0 a U.R.S.S. en la final-, celebrada, me parece, en Alemania; pero a mis 9 años el fútbol no me atraía en absoluto. También había oído hablar, más aún, de la de 1984, en la que, como he mencionado, España llegó a la final después de aquella clasificación milagrosa -se hablaba mucho del "12 a 1 del España - Malta" y del "error de Arconada contra Francia"-; pero a mis 5 años el fútbol no es que no me atrajera, sino que me parecía un auténtico "rollo de la tele" que sólo me sonaba a "Naranjito" (por el mundial de España'82) y a hombres que jugaban con el balón "dándole con los pies".
Volviendo a Suecia'92, había seguido con bastante interés los partidos del grupo de España en la fase de clasificación para a esta Eurocopa, grupo en el que también estaba Francia, y fue ésta la que matemáticamente se clasificó e impidió a España acudir a la cita en el país nórdico. En particular recuerdo el partido contra los franceses en París que España terminó perdiendo por 3-1 -si bien empezamos adelantándonos en el marcador con gol de José Mari Bakero-.
Una Eurocopa, por tanto, con ausencia de representación española. No fue la única ausencia remarcable, pues también Yugoslavia, aun clasificada entre las ocho selecciones que iban a tomar parte en esta edición, fue vetada por la UEFA pocos días antes del comienzo de la competición -por encontrarse en estado bélico en aquel momento, la guerra de los Balcanes, en que se produjo la desintegración del país-, yendo en su lugar, y cuando algunos de sus jugadores estaban prácticamente de vacaciones, la selección de Dinamarca. Pero lo sorprendente y curioso es que fue esta selección, la danesa, presente de rebote en esta Eurocopa de Suecia'92, y además con la ausencia de su gran estrella, el por entonces azulgrana Michael Laudrup, la que contra todo pronóstico se proclamaría campeona derrotando a Alemania -vigente campeona del mundo- en la final de Estocolmo y tras realizar un gran torneo.
*Vídeo-resumen sobre la hazaña danesa en la Eurocopa de Suecia'92.
Inglaterra'96
Esta Eurocopa me pilló en vísperas y durante mis exámenes de selectividad -la prueba de acceso a la Universidad, como entonces se llamaba-. Estaba terminando acababa de terminar de aprobar todas las asignaturas de C.O.U., la mayoría de las cuales saqué muy raspadas de nota, a excepción de Lengua Española -tal es el motivo por el que, después de estudiar un bachillerato de Ciencias Puras, al final opté por una carrera de letras como es Filología Hispánica.
Recuerdo que en el grupo en el que se encuadraba España, del que era además cabeza de serie, estaban Francia, Rumanía y Bulgaria. Era un grupo fuerte, pues Francia siempre es complicada y Rumanía y Bulgaria venían de realizar muy buen papel en la última gran competición internacional, el Mundial de U.S.A., en el que llegaron a cuartos de final y semifinales respectivamente. De este grupo recuerdo sólo que España empató a 1 contra los franceses y nos clasificamos, como era lo esperado, para cuartos de final; lo que no recuerdo bien es si como primeros o segundos de grupo.
Ya en cuartos, nos tocó uno de los rivales más temibles, la anfitriona Inglaterra. Recuerdo una anécdota previa al partido que se hizo eco en algún medio de comunicación inglés, en especial de su prensa, y salió en nuestro telediario informativo de TVE. Y es que, algún gracioso comentarista en la prensa británica hablaba de que era "vox populi" en su país la imagen que tenían del nuestro como gente ruda y de escasa educación y cuyas mujeres casi hasta tenían barba. Era sacar las cosas de contexto y caldear el ambiente entre las aficciones y seguidores de ambas selecciones en los días, o casi más bien horas, previas al partido. Éste fue un duro choque entre dos grandes del fútbol -si bien Inglaterra no había participado en los dos últimos mundiales-; no había un favorito entre ambos. Se llegó a la prórroga tras empatar (creo que a 1); creo que también a penalties (pues no recuerdo que se marcase un gol de oro -que diera la clasificación al primero que hiciera un gol, como era reglamentario entonces). Los ingleses vencieron, tras un partido en que creo recordar que España tuvo ocasiones de marcar precisamente en aquella prórroga.
Y así se llegó a las semifinales sin España. Una de ellas enfrentó a nuestros verdugos ingleses contra la siempre potente Alemania, vigente subcampeona. Alemania venció en un partido creo recordar que muy interesante, con un público inglés muy entregado. En la final les esperaba la República Checa, a la que los germanos vencieron merced, esta vez sí, a un gol de oro en la prórroga que dejó al guardameta checo petrificado bajo los palos lamentándose hasta varios minutos después de encajar el gol y mientras los jugadores y aficción alemanes celebraban gol, victoria y campeonato.
*Vídeo con las mejores jugadas de la final de la Eurocopa de Inglaterra'96, disputada entre Alemania y República Checa.
Bélgica y Holanda'2000
Esta edición fue la primera que tuvo a más de una nación como sede. El curso escolar que esta vez estaba acabando era, según mi personal nomenclatura, el "cuarto tras el instituto". Había dejado la carrera de Filología Hispánica y tanto aquel curso como el anterior cursaba sólo asignaturas complementarias del grado profesional y superior de piano, en el Conservatorio de Alicante. Precisamente haciendo el examen final de 4º de Armonía estaba mientras se jugaba el primer partido de España, el que nos enfrentaba a Noruega, y el cual perdimos por 1-0 con un gol desafortunado (de ello me enteré al llegar a Benidorm). Reconozco que duarante el examen tenía en mente aquel partido, e incluso la siguiente vez que nos vimos en el conservatorio, un compañero de examen me dijo ante Margarita Sitjes -mi profesora de piano-: "Acuérdate de esto...: que España siempre pierde...", o algo similar.
Otro de los contrincantes en la fase de grupos era Yugoslavia -nombre que tuvo durante cierto tiempo el territorio hoy perteneciente a Serbia y Montenegro juntas; incluso se le llamaba también "Serbia y Montenegro"-. Nos enfrentamos a ella en el tercer partido, y decidiría si Noruega o España se clasificaba para cuartos de final. Yugoslavia, por su parte, llegaba al mismo matemáticamente clasificada, jugándose el ser o no primera de grupo y con ello, un rival u otro en tal ronda de cuartos. Fue un partido memorable. Casi en el umbral del tiempo reglamentario los yugoslavos ganaban por 3-2; necesitábamos dos goles para clasificarnos, y quedaríamos además primeros de grupo. Y así sucedió. Ya en el tiempo de descuento, el árbitró pitó penalty a favor de España, el cual fue transformado en gol. Quedaba un tiempo muy justo, pero suficiente, para buscar otro gol y dos minutos después se encontró: Alfonso marcaba el 4-3 definitivo ante una siempre complicada Yugoslavia. Mi hermano Jesús se tiraba por los suelos del salón de casa frente al televisor, y papá dijo al final del partido: "Qué suerte hemos tenido, qué manera de ganar... y contra Yugoslavia...".
*Resumen del partido España-Yugoslavia en la Eurocopa de Bégica y Holanda'2000.
En cuartos de final nos enfrentamos a Francia. Los franceses eran los actuales campeones del mundo (ganaron el Mundial de hacía dos años celebrado en su país) y una temible selección con Zidane como estrella. Y estrellados fuimos nosotros que, con un 2-1 en contra, se nos pitó un penalty a favor cuyo balón Raúl envió por encima de la portería gala.
Y así acabó nuestra andadura por esta Eurocopa del 2000. No recuerdo más partidos ya más que la final disputada entre Francia e Italia. Trezeget marcó el gol de oro en la prórroga con un chutazo desde fuera del área que dejó paralizada a la defensa y guardamenta y resto de italianos, logrando así que nuestros vecinos norteños se alzasen con el título europeo por segunda vez en su historia.
"Me ha gustado y he disfrutado mucho con esta Eurocopa", o una frase similar, pronunció mi hermano Jesús tras levantar la copa los franceses y los últimos momentos, en plena celebración suya, de la retransmisión por TVE.
Portugal'2004
Preparando el examen de última convocatoria para la obtención del grado superior de piano del "plan 66" me encontraba cuando se jugó esta Eurocopa; y mi hermana María, haciendo los preparativos de su boda con Scott. El partido inaugural lo jugaron Portugal y Grecia, venciendo los helenos, sorprendentemente, por 2-1. Curiosamente, y también sorprendentemente, el último partido, la final, también lo disputaron estas dos mismas selecciones, venciendo también Grecia, por 1-0, y proclamándose campeona.
Estaba España también en el grupo de lusos y helenos y, claro, si estos dos fueron los países que jugaron la final, es porque, si partían del mismo grupo, se habían clasificado como primero y segundo del mismo. España fue tercera y volvimos a casa antes de lo esperado.
En cuartos de final, Portugal se enfrentó a Inglaterra en un vistoso e interesante partido para los amantes del buen fútbol. Buen juego, ocasiones, emoción y goles. Con 2-2 se llegó al final y hubo prórroga y penalties. Al final, nuestros vecinos y anfitriones satisficieron a su público imponiéndose en la tanda de tiros a puerta. Un bonito espectáculo para una bonita noche de finales de junio en tierras ibéricas. No me acuerdo de los demás partidos de esta ronda, pero sí que Portugal y Holanda jugaron una de las semifinales, venciendo de nuevo nuestros vecinos.
La final entre Portugal y Grecia, creo recordar, no tuvo mucha historia. Los griegos se adelantaron 1-0 creo que al comienzo de la segunda mitad y se mantuvieron hasta el final del partido, con no muy claras ocasiones de Portugal. Pero ocasión sí encontró un espontáneo para invadir el terreno de juego y correr hacia la portería lusa luciendo una camisa del Barça. Al final, un público decepcionado en Lisboa que veía cómo por segunda vez en el mismo torneo, "su" Eurocopa, su selección perdía ante una pletórica Grecia que, en el mismo año de los JJ.OO. de Atenas, embellecía aún más su escaparate hacia el mundo mediante otro evento deportivo del que también, a la postre, fue protagonista.
*Vídeo-resumen de esta Eurocopa de Portuagal'2004, con la sorprendente victoria de Grecia.
Austria y Suiza'2008
Ya vivíamos de nuevo en Torrijos desde hacía dos años, y terminaba estudios de Magisterio Musical en U.C.L.M. (Universidad de Castilla-La Mancha), en Toledo -habiendo recientemente acabado las prácticas y hecho entrega de la orla de mi promoción- cuando dio comienzo este campeonato que supuso el inicio de una nueva era en el fútbol español. La España del "tiki-taka" se estaba ganando este apelativo por su forma de jugar, tocando el balón y haciendo pases con una peculiar sutileza que le daba personalidad propia.
A la cita centroeuropea acudimos con Luis Aragonés como entrenador y una plantilla de seleccionados repleta de grandes figuras cuyos apellidos ya estaban dando la vuelta al mundo: Iker Casillas, Fernando Torres, Andrés Iniesta, David Villa, Xesc Fábregas, Fernando Ramos, Xavi Hernández, Xabi Alonso... (entre otros), conformaban "la Roja" que en esta edición comenzaría con el primer gran triunfo del "triplete" consecutivo (Eurocopa-Mundial-Eurocopa) que la catapultaría como mejor equipo de la historia de este deporte.
Con mi nuevo grupo de amigos torrijeños, el "de Ángel" -como así me suelo referir a él, por ser Ángel Váquez quien me unió a ellos-, vi muchos de los partidos de esta Eurocopa que más recuerdo pasando bonitos momentos inolvidables, tanto por los méritos de nuestra selección como por las experiencias entre amigos. Los tres primeros partidos de España los vi en casa -sin ellos-; fueron los que en la fase de grupos nos enfrentaron a Rusia, Grecia y Suecia. Vencimos a Rusia y Suecia, pero empatamos -creo recordar- contra los griegos. España se clasificó primera de grupo y Rusia segunda.
En cuartos de final, nuestro "talón de Aquiles" que desde hacía mucho tiempo suponía el final de nuestra andadura en una gran cita futbolística de selecciones nacionales, nos cruzábamos contra la siempre poderosa Italia. Este partido -como también los dos siguientes para acabar ganando el torneo- sí lo vi con mi grupo de amigos; además recuerdo que fue un sábado después de misa vespertina en un piso al lado de la estación de tren de nuestro pueblo, en el que compartían alojamiento algunas de nuestras amigas -Yolanda e Ilu, junto a otra(s) compañeras de piso-. El tiempo reglamentario del partido acabó en empate a 0, después de 90 minutos de bonito espectáculo. En la prórroga ninguno de los dos equipos llegó a definir y hubo que recurrir a los penalties, en los que, tras una emocionante tanda y ante los ojos de nuestro entonces monarca D. Juan Carlos I y el mítico exjugador francés Platini, que compartían palco y palabras, los nuestros se impusieron por 4-2. Hacía 88 años que no ganábamos a Italia en un partido oficial de fútbol y además, pasamos esa barrera psicológica que desde décadas atrás nos suponía esta dichosa ronda de cuartos de final.
En semifinales nos enfrentamos a Rusia, que había vencido a Holanda en cuartos, y les goleamos por 3-0. Fue un partido de asombrosa superioridad hispana ante una Rusia desbordada, en un partido pasado por agua, cuya primera parte me perdí pero de algo pude enterarme viniendo desde los insitutos de Torrijos -a donde tenía que ir para algo que ya no recuerdo- a casa. Ya entrado el segundo tiempo pude ver en casa el resto. Fue un festival en el que la Roja se puso las botas tras la confianza en sí misma que le otorgó el haber superado los cuartos de final contra Italia. Al final del partido, mi amigo Ángel me llamó por teléfono para invitarme a unirme a él y algunos de los demás amigos torrijeños a celebrar el pase a la final. Fui e hice el chorra un rato, entre banderas y música españolas, aunque muy corto, pues ellos ya llevaban tiempo y Ángel pronto anunció que era hora de recogernos.
Y llegamos a la final de Viena. Hablé con mi hermana Mary al mediodía de aquel domingo, o sea, algunas horas antes del gran partido cuyo rival no era sino Alemania, la ya entonces triple campeona de esta competición (la que más títulos ostentaba) y una selección muy regular que desde 2002 llegaba siempre como mínimo a semifinales tanto en Mundiales como Eurocopas. Los teutones habían ganado en semifinales a Turquía (equipo revelación en esta Eurocopa, pues nunca antes había pasado de la fase de grupos). Hablando con mi cuñado Steve, me dijo que pronosticaba un 3-1 para Alemania, si bien España se adelantaría con el primer gol.
Y en eso último acertó porque Torres marcó en el minuto 33 aprovechando un buen pase y encarando al guardameta germano con una definición muy precisa y un gol bonito que puso el 1-0 para España en el marcador. Lo que no acertó mi cuñado es que la Roja no iba a permitir que los alemanes tan siquiera inauguraran su cuenta particular de goles en este memorable partido para nuestro fútbol. Éste lo vi también con mis amigos en aquel piso de la estación de tren. Estábamos vibrantes viendo con emoción el hasta entonces partido de nuestras vidas (no sabíamos que nos esperaban cuatro años venideros en que nuestra selección iba a lucir una impresionante hegemonía en el ámbito futbolístico mundial, regalándonos también nuestro primer Mundial -y espero que no sea el último- y otra Eurocopa).
*Vídeo-resumen del camino de España hacia el triunfo en la Eurocopa'2008.
Polonia y Ucrania'2012
En Estados Unidos estábamos mi madre y yo con la parte de nuestra familia americanizada pasando la primavera cuando, al final de la misma, arrancó a rodar el balón en esta Eurocopa. España partía como máxima favorita, pues éramos los vigentes campeones europeos y mundiales -nos alzamos con la Copa del Mundo en Sudáfrica dos años antes-. Andrew, mi sobrino, seguía el evento con mucho interés, y le gustaba hablar conmigo acerca de cómo iba la cosa para España en el mismo.
Compartíamos grupo con Italia, Irlanda y Croacia; y en ese orden se sucedieron nuestros respectivos partidos contra tales selecciones. Contra Italia empatamos -aunque no recuerdo si a 0 ó a 1 gol-. Un partido de España contra Italia siempre nos suele suscitar interés, especialmente entonces cuando ellos tenían sed de venganza por lo sucedido en la última Eurocopa -última vez que nos vimos en partido oficial-. Contra los irlandeses jugamos, y les ganamos, justo el día que yo aéreoviajaba de vuelta a España (mamá se quedo en el "nuevo mundo" dos semanas más), pues yo tenía aquí una boda y una actuación con mis compañeros de teatro. Y ya en Torrijos, en casa de mi hermano Pedro Miguel, en las "colonias", vi con él el de Croacia, que también terminamos ganando, clasificándonos como primeros de grupo.
En cuartos de final nuestro rival fue Francia. España fue bastante superior en esta ocasión, y doblegamos a nuestros vecinos del norte por 2-0 en un partido que vimos en casa de Ismael -en "el Camarín"- algunos de los amigos. Poco recuerdo del mismo, pero sí que el primer gol me lo perdí -pues fue en el mínuto casi 20 pero yo no no me enganché al espectáculo hasta casi la media hora de juego- y el segundo fue por transformación de un penalty, casi al final del encuentro. Estábamos en semifinales.
En la penúltima ronda nos vimos con nuestros otros vecinos, los portugueses. Éste sí fue un gran partido que vi en Madrid con mi hermano Ángel, en el piso que entonces él compartía con su jovencísima amiga marroquí Samira ("Sami"). Para la ocasión me traje de Torrijos dos banderas españolas y mi camisa de la selección, y algún que otro accesorio alusivo a nuestros colores. El partido acabó 0-0 tras 120 minutos muy intensos y emocionantes, y los penalties no lo fueron menos: todos muy bien lanzados, hubo que recurrir a una segunda tanda en la que la tercera tentativa fue la que decantó nuestra victoria, con un Cristiano Ronaldo que acabó algo "tocado". La otra semifinal enfrentaba a alemanes e italianos en otro partido bastante igualado e intenso en el que la balanza finalmente se inclinó en favor de los transalpinos, que acabaron venciendo por 2-0. La final estaba servida.
Esta final fue otro gran "España-Italia" (un duelo entre latinos ya clásico del fútbol mundial). De nuevo en Torrijos, y ya con mi madre conmigo en casa, empecé a tener un bajón de los míos que por cierto rato me hizo pensar en no salir de casa -y por tanto no poder ver el partido con mis amigos, como habíamos planeado-, pero llamé a mi amigo Ángel para contarle mi situación y él me convenció para salir, y así hice. El partido fue, sorprendentemente -pues se esperaba un duelo muy igualado-, un paseo
triunfal de nuestra selección, que no dio opción a los italianos y marcó dos goles en cada período, humillando al guardameta Buffon y a Italia entera con un resultado escandaloso.
La España, la "Roja", del "tiki-taka" consumaba brillantemente un admirable triplete de dos Eurocopas y un Mundial seguidos. Nunca antes en la historia de este deporte una selección nacional había conseguido tal gesta.
*Vídeo-resumen del camino de España por la Eurocopa de 2012 hasta la consecución del título (y la triple corona de una generación de jugadores difícilmente repetible).
Francia'2016
Era el año de la undécima Champions' League conseguida por el Real Madrid, el equipo más laureado en la historia de la máxima competición de fútbol del viejo continente a nivel de clubes. Además, se trató de una final española y, más aún, madrileña, puesto que el rival en la final de Milán era el Atlético de Madrid (que aspiraba a su primera Copa). Dos años antes, curiosamente, se había repetido final y vencedor, consiguiendo el Real Madrid su décima. Señalaré que el equipo blanco ya tiene 13 en sus vitrinas (como Nadal en Roland Garros, algo parecido es el Real Madrid en la "Champions").
Pero vayamos a la competición que nos ocupa, la de selecciones nacionales. Este año la Eurocopa se jugaba otra vez en Francia, como en 1984, y también como en aquella edicióncomo jugaron los franceses el primer partido -por su condición de país anfitrión- y el último -por el hecho de alcanzar la final-.
España fue eliminada antes de lo esperable, en octavos, debido a nuestro cruce en esta ronda con Italia, que nos ganaron por 2-0, en un partido en el que después de muchos años, los italianos se mostraron superiores (pero no mucho). Este cruce fue propiciado por el gol que en el último partido de la fase de gupos nos marcó Croacia casi al final del tiempo reglamentario, clasificándose ésta a ultima hora como primera del mismo y relegándonos al segundo puesto. Tras aquel partido contra Italia, que no nos ganaba en partido oficial desde 1994, España decía adiós a esta Eurocopa, e Iniesta, como había anunciado, también se despedía de la selección.
Cabe destacar dos -aíses revelación en esta Eurocopa: Islandia, que llegó hasta cuartos de final, y Gales, que alcanzó las semifinales. En esta penúltima ronda dicha selección británica -coincidiendo con el referéndum del Brexit y su ratificación- se enfrentó a otra tierra celta, celtíbera en este caso, la Portugal de Crisitiano Ronaldo. Los lusos llegaban a semis después de clasificarse casi milagrosamente -como terccera de su grupo- para octavos de final y después de superar esta ronda y la de cuartos de final, hacían lo propio en su semifinal contra la Gales de Bale.
A la final de París, pues, llegaban Portugal y Francia -como he mencionado-. Aunque parezca extraño, yo no vi el partido; bueno, sí lo hice, zappeando un par de veces para ver "cómo iban". Se llegó a la prórroga, y recuerdo que no quise verlo y me fui a la cama, desde donde pude percibir un pequeño clamor lejano que, sin duda, y por el tiempo transcurrido, significaba un gol en dicha prórroga. Recuerdo que por la sensación sonora de dicho clamor intuí que el gol sería de Portugal. Al día siguiente pude constatar que así fue. Me alegré por esta primera Eurocopa de nuestros vecinos más modestos. Cristiano Ronaldo y la Portugal de toda una era de su fútbol se lo merecían.
*Momentos destacados de la final dela Eurocopa de Francia'16, entre Francia y Portugal.
Europa'2021
Este año, por la situación pandémica que atraviesa el planeta, la 17ª edición de la Eurocopa ha tenido lugar cinco años después de la anterior, en lugar de cuatro. Por el mismo motivo no ha tenido ni uno ni dos países como sede, sino que ha sido "multisede", con doce diferentes escenarios repartidos por todo el continente -había dos estadios en sendos países diferentes para disputar los partidos de cada grupo, siendo uno de los dos del país cabeza de serie de cada grupo, de manera que éste siempre jugaba sus tres partidos de dicha fase en casa-. Otra consecuencia de esta de esta desgraciada situación global en el reciente campeonato ha sido el escaso aforo de público a presenciar los partidos, con excepción -no sé cua sería el motivo- de los jugados en Budapest.
España, como se puede apreciar más arriba en "Las Eurocopas de 24 selecciones" -cuando hablo de la cantidad de países participantes a lo largo de la historia de esta competición-, ha estado encuadrada en el grupo E, junto a Suecia, Polonia y Eslovaquia. Nuestra selección llegaba al campeonato, como es habitual desde hace varias décadas -tanto en Eurocopas como Mundiales-, como una de las cabezas de serie. Por tanto, éramos favoritos en nuestro grupo, pero tras empatar contra Suecia y Polonia desplegando un buen juego aunque con una mala defición -y también mala fortuna- a la hora de convertir las jugadas en goles, y sólo llegando a convencer y recuperando la confianza en sí misma en el último partido ante Eslovaquia -con cinco dianas nada menos- España sólo pudo ser segunda de grupo -si bien también gracias al tercer gol sueco que daba la victoria a los escandinavos en los últimos instantes del tiempo añadido en Estocolmo (lo cual a mí me sentó bastante mal)-.
*Configuración, según la claisificación en la fase de grupos, de las eliminatorias "play-off" entre los 16 mejores de esta Eurocopa'20, con indicación de los vencedores en cada eliminatoria hasta la final.
En octavos de final nos las vimos contra Croacia -como muchas otras veces, amén de nuestros frecuentes "cara a cara" contra la antigua Yugoslavia-, y resultó éste ser, como tantas otras veces nos ha pasado históricamente contra los balcánicos, un partido vibrante, de muchos nervios, sorpresas, angustias y alegrías, y sobre todo gran espectáculo y muchos goles -con un marcador que oscilaba como el viento impetuoso en un día inestable-. 5-3 para España fue el resultado de un partido memorable, otro más, contra los ex-yugoslavos, que se tuvo que decidir en la prórroga tras un 3-3 en los primeros 90 minutos.
Al acabar el partido respiré aliviado porque, sinceramente, no la pasé precisamente bien, y mi hermano está de testigo. Pero bueno, ahora tocaba un ratito de descanso y en no mucho tiempo -dada la duración de nuestro partido- comenzaríamos a ver, ya disfrutando más, el Francia-Suiza a cuyo vencedor debería enfrentarse España en la siguiente ronda. Y vaya si disfrutamos, otros 120 minutos intensos de buen fútbol, emoción y goles. Otro 3-3 de tomas y dacas, tanto en los dominios de uno y otro equipo como en el marcador, que se hubo de decidir en los penalties. Unos tiros que fueron todos impecables, ajustados y bonitos a excepción del ultimísimo de la serie, que debía lanzar Francia, y dio por tanto el triunfo a los helvéticos. Francia había hecho hasta el momento un torneo digno de un vigente campeón mundial y subcampeón continental, y este partido en que finalmente cayó no lo fue menos. Pero lo cierto es que España evitaría a este difícil hueso de roer galo y se vería en cuartos contra Suiza -que también hizo un gran partido. Menuda tarde noche de fútbol...
*La tarde mágica del fútbol europeo: España, 5 - Croacia, 3; Francia, 3(4) - Suiza, 3(5). Noche memorable para la historia de la Eurocopa y del fútbol mundial.
Anecdótico de esta Eurocopa ha sido las llamadas de rigor al móvil a nuestro hermano Ángel y de él a nosotros (hablo en plural por estar en compañía de mi hermano Jesús, como señalé en las primeras líneas de esta entrada) durante el transcurso de cada partido de España -y de cualquier otra selección cuando se trataba de un interesante choque, especialmente si era trascendente para el devenir de la nuestra-. Cada gol solía implicar una llamadita... en otro tiempo Telefónica hubiera hecho con nosotros su agosto aquella tarde de junio.
El partido de cuartos de final contra Suiza no fue tan espectacular como los de aquella tarde -tanto su partido contra Francia como el nuestro contra Croacia-, pero también hubo emoción por el marcador y las semifinales que estaban en juego. Se adelantó España en la primera mitad con un remate afortunado en que la defensa desvió ligeramente el balón despistando al guardameta suizo. Éste, por cierto, estuvo soberbio durante todo el encuentro, pues salvó a la portería suiza de ser perforada en no pocas ocasiones. Tras el gol del empate suizo, hacia la mitad del segundo tiempo y hasta el final de la prórroga, el portero helvético se mostró mejor si cabe; siempre estaba en el lugar más que preciso, idóneo diría yo, para frustrar las tentativas a puerta hispanas. Así que, como nos íbamos temiendo, llegamos a los penalties y, a sabiendas de lo bien que lo habían hecho contra Francia, mi hermano Jesús y yo pensábamos que nos iban a fulminar. Pero había que intentatarlo y, ante nuestro asombro, empezaron bien a fallar o nuestro portero a detener... hasta que tras cuatro disparos de ambos equipos el tanteo fue de 3-1 para España. Estábamos en semifinales.
Después de nuestro partido, podíamos estar relajados para ver el siguiente cuarto de final que enfrentaría pocso minutos más tarde a Italia contra Bélgica. Pero el caso es que al día siguiente, que era sábado, tenía que volver a Torrijos por la mañana, para ir el lunes a ponerme la segunda dosis de la vacuna del COVID'19 -nombre del virus causante de la mencionada pandemia que sufre el planeta-, y entre que estaba cansado y que tenía que hacer las gestiones para sacar el billete por internet al final apenas nos enteramos del devenir de tal partido -sólo que uno de los mejores jugadores italianos, si no el mejor, cayó lesionado y debía perderse el resto del campeonato- y me fui a descansar. Italia se impuso finalmente y sería nuestro rival en la penúltima ronda.
Una vez en Torrijos, los dos cuartos de final que quedaban, que se disputaban ese sábado, los fui a ver con mi hermano Ángel a su piso. Tales partidos enfrentaban a Dinamarca contra Chequia y a Inglaterra contra Ucrania. Los vencedores respectivos jugarían entre sí la otra semifinal (cuyo vencedor sería el rival del vencedor de la nuestra contra Italia). El partido entre daneses y checos tuvo cierto interés; ambos tuvieron sus oportunidades y el marcador obedece a ese 2-1 favorable a Dinamarca que reflejó al final de la contienda. Los checos tuvieron muchas ocasiones de establecer el empate antes del final, pero los daneses defendieron bien. En cuanto al que enfrentó a ingleses y ucranianos, este fue de clara superioridad británica, llegando los anglosajones a golear a los centroeuropeos por 4-0 si mal no recuerdo.
Las semifinales estaban servidas: España-Italia y Dinamarca-Inglaterra. Mi hermana Mari Carmen -a quien antes me he referido como Mary, pues le gusta más que la llamen y escriban así su nombre- nos esctribía al whatsapp de la familia contando sus inquietudes, como española "medio inglesa" sobre la suerte que seguían tanto España como Inglaterra en este campeonato y, como ambas selecciones habían llegado a sendas semifinales, se temía una posible final entre las mismas. Yo y toda la familia también lo temíamos, pero tanto ella y su parte de la familia como el resto de ella, lo deseábamos más aún; porque sería bonito ver que las dos llegaban a lo más alto, si bien sólo una sería campeona. Además, la final se iba a jugar en Wembley (Londres).
Pero no pudo ser. Volviendo de Torrijos justo el día de nuestro partido de semis contra Italia, aquel martes por mañana venía en tren a Madrid vestido con mi camisa y gorra de la selección, trayendo además otra gorra similar para mi hermano y una bandera española. Al llegar, aguardábamos impacientemente la hora del partido, entre whasapps de unos a otros y terminando de componer una de mis canciones que traía medio acabada de mi pueblo. Todo estaba preparado, cena incluida, y el encuentro arrancó muy vivo, con alternativas serias por parte de ambos equipos e incluso con alguna pequeña ocasión de gol, pero lal primera parte acabó sin haberse movido el marcador -si bien casi todos opinábamos que España estaba jugando mejor que Italia-. No mucho después de la reanudación, los italianos marcaron y el partido se encendió aún más. España estaba jugando muy bien y se merecía el empate, lo cual consiguió por medio del gol de Morata a diez minutos del final. Con el 1-1 se llegó a la prórroga, y aquí sí que todos en los whatsapps comentábamos que España estaba jugando mejor que el rival y sería una pena que no termináramos marcando antes del final de la misma, porque en los penalties, ellos tendrían más opciones de victoria. Pero no pudimos hacerlo y al final iba a ser otro más que se decidiría en los tiros libres a puerta. Fue una tanda igualada en que tuvimos algún que otro error, si bien Unai Simón, nuestro portero, empezó deteniendo el primer tiro efectuado por los italianos. Al final éstos establecieron el 4-2 en esta serie, que nos envió a casa en el mejor partido jugado por España en el torneo.
En la otra semifinal, jugada al día siguiente, Inglaterra venció a Dinamarca en un igualado encuentro que se decidió en la prórroga, en la que el árbitro señaló un penalty a favor de los británicos que el guardameta danés detuvo pero cuyo rechace fue aprovechado por el mismo jugador que lo había lanzado, quien esta vez sí acertó. 2-1. La final estaba servida.
La final entre Italia e Inglaterra no la vi. Tuve un día de bajón y me fui a acostar temprano, si bien no me dormí hasta después de media noche. Durante el tiiempo que peramanecí despierto en la cama mi hermano puso el partido, que iba por el segundo tiempo y en el que iba ganando Inglaterra -que había marcado según pude escuchar al principio del mismo-. Al final se llegó a la prórroga y también a los penalties, en los cuales hubo varias detenciones de disparos por parte de ambos porteros, incluido la del lanzamiento decisivo de los ingleses, cuya parada dio el triunfo y el título a Italia.
La música clásica como tal desapareció a comienzos del siglo pasado por las nuevas corrientes de pensamiento y estéticas que invadieron la mentalidad del mundo occidental -y prácticmente de todo el planeta- ligadas a los acontecimientos históricos que el mundo iba a experimentar: la gran guerra mundial -conocida después como "primera guerra mundial"-, que se extendió desde 1914 hasta 1917, y cuyas consecuencias provocarían a su vez la "segunda guerra mundial", de 1939 a 1945.
Estos acontecimientos histórico-políticos influyeron, como es lógico, en la sensibilidad de los artistas de los primeros años de siglo -hasta el estallido de aquella primera guerra global-, que palpaban el devenir político mundial, e inmersos en las ideas filosóficas que inundaron toda doctrina científica de su tiempo (basadas fundamentalmente en el relativismo universal), no pudieron sino producir obras artísticas en las que se cuestionaba todo canon o lógica en que se basaba el arte occidental desde el Renacimiento -que a su vez se basaba en los modelos griegos clásicos, y por ende, de toda la sabiduría que la historia nos había legado-.
En la música, como en el resto de manifestaciones artísticas, influyeron decisivamente las ideas científicas revolucionarias de Einstein que desembocarían en su famosa "ley general de le Relatividad" pocas años después de aquella primera gran guerra, de manera que se puede decir que la música clásica desapareció como tal con la nueva corriente del "Atonalismo" de Schöenberg, culminación de la paulatina degradación que los movimientos de finales del siglo XIX -Nacionalismo, Impresionismo...- supusieron con respecto a los cánones considerados desde 1600 como artísticamente legítimos.
El Atonalismo de Schönberg
El Atonalismo, como se puede deducir por su nombre, es un nuevo estilo de hacer musical, propugnado por el austríaco Arnold Schönberg hacia 1910, que se caracteriza por la carencia total de la tonalidad: una obra musical no se compone sobre la base de un tono determinado, sino que todos los tonos tienen la misma importancia en esa obra. Para los atonalistas, toda la música clásica hasta entonces, basada en la tonalidad -es decir, que cualquier producción musical tiene un tono fundamental, su tónica, el cual determina las relaciones de los demás tonos de la escala entre sí en dicha obra- es como música "relativa": paralelamente a la idea de Einstein que evidencía que toda la ciencia de los siglos anteriores se basa en la relatividad de todas las coordenadas físicas -no son absolutas como se creía-, Schönberg postula que la música anterior también es relativa en cuanto que está sujeta a las determinaciones derivadas del tono concreto sobre el que una obra se compone.
Apoyado en tal idea, que tiene cierta lógica, Schönberg propone que la música sería más absoluta o, en definitiva, más "pura", si las composiciones no estuvieran arraigadas a ninguna tonalidad. Pero en la práctica, esta idea no parece dar sus frutos, desde mi punto de vista personal, pues las obras que siguen tal principio parece como si se desvanecieran en un fondo abstracto, carente de determinación, sin ideas musicales melódicas definidas; sólo son perceptibles los motivos rítmicos -pues el tono es un factor que influye en los ámbitos melódico y armónico, pero no en el rítmico-. Tal es el forzoso resultado de querer prescindir de la tonalidad. Música absoluta, en mi opinión, no es; pero música abstracta, sí.
*Explicación audiovisual del fenómeno atonalista.
Mi forma de ver esto es que el Atonalismo -o Dodecafonismo (de doce sonidos de la escala cromática, los siete naturales de la escala más los cinco alterados entre tonos naturales)- supuso una música carente de sentido, completamente anárquica -sin jerarquía tonal de ningún tipo-, en la que se pierde todo color y sabor, sin definición melódica ni armónica; una música anonadada, sin alma, que no dice ni comunica nada, vacía y hueca, desvirtuada. Nada que ver con todo lo anterior en la historia de la música, ahora tachada de "relativa".
En su afán por buscar tanta innovación desde el final de la época romántica -mediados del siglo XIX- para llegar a una música más perfecta, lo único que se alcanzó fue -en mi opinión- ahogar la evolución de la música clásica: el compositor de las últimas décadas, hasta aquel 1914 en que se produjo el estallido del primer conflicto bélico global, ya no sabía cómo impresionar ni encontrar nuevas formas de hacer música sin recurrir a técnicas tan artificiosas que no hacían sino derribar sus fundamentos.
La música Popular.
Lo cierto es que la música clásica se encontró en una especie de "callejón sin salida" y, tras la guerra, en 1917, y a partir de entonces, toda innovación musical llamada "música clásica" se vio continuada por compositores que seguían "innovando", proponiendo nuevos estilos y formas de hacer música. Pero estas nuevas tendencias, cuanto menos extravagantes, no fueron seguidas más que por pequeñas minorías, pero no era la música que desde entonces y hasta nuestros días se "consume" por el gran público: la música que surgió en los jardines de París y salones de baile de Londres a finales del siglo XVIII -a raíz de los nuevos hábitos de la naciente clase media burguesa propiciada por la Revolución Industrial-.
*Música de jazz de los años 20 del siglo pasado.
Durante estos últimos cien años, más o menos, es decir, desde los felices años 20 del siglo pasado, y como derivación de aquella música mencionada surgida en París y Londres, fruto de los espectáctulos mezcla de música y ballet, la música que ha vivido la sociedad desde entonces es la llamada "Música popular". Apareció la música de salón, destinada fundamentalmente al entretenimiento y baile nocturnos y, un género característico fue el "jazz", en Nueva York, que más tarde dio lugar al Rock -mezcla de blues negro y country blanco-. Y ya en los años cincuenta, este Rock primigéneo, fusionado con la música desarrollada por la oleada de inmigrantes ingleses de aquella década en la ciudad de los rascacielos -la llamada "invasión británica"-, dio lugar al Pop, la música popular que desde entonces se ha venido cultivando y consumiendo por el gran público hasta hoy -gracias a los medios modernos de grabación (que originó la industria del disco) y de difusión (cine, radio y televisión)-.
Bien conocida y catalogada por cualquier persona de mi generación -nací en 1978- es la que se ha venido etiquetando como "música de los 80", en alusión a la década de un tipo de música pop que ha calado en el sentir popular de los ya últimos cuarenta años. Yo diría que la música pop de esta década representa la culminación en la historia de este género.
Por establecer marcos de referencia más allá de la mención de la década en la que muchos fuimos niños, se puede decir que hablamos de un tipo de música que coincide con la época de las cintas y aparatos reproductores de cassette (tras una emblemática época de los discos de vinilo), y unos años después con la aparición de los Compact Disc (C.D.), además de las nuevas técnicas de grabación y producción musical, especialmente los sintetizadores y el vídeo-clip.
Desde la aparición de este género "Pop" hasta esta década, dicho género lógicamente experimentó gran evolución, desde los Elvis Prestley, Bob Dylan, Beatles y Rolling Stones, pasando por multitud de cantantes y grupos musicales, hasta aquellos 80. Voy a hacer un brevísimo resumen de este desfile de artistas a lo largo de tres décadas -hasta finales de los ochenta- dividido en dos bloques: Pop español y Pop internacional. Me detendré especialmente, en el primero, con Mecano, y, en el segundo y de manera muy especial, con ABBA.
Pop español
El Pop surgió en nuestro país, evidentemente, por influencia de la música popular norteamericana y británica contemporánea de finales de los años 50, teniendo sus primeras manifestaciones en la denominada "canción ligera" (como fusión de la canción melódica anterior y el naciente pop). Multitud de artistas y grupos musicales de este tipo de canción se pusieron de moda a través de las verdaderas plataformas de lanzamiento de artistas noveles que han supuesto los "festivales de la canción", desde finales de los 50, cuyo exponente indudable en España ha sido el de Benidorm (en Italia, el de San Remo, y, a nivel internacional pero restringido al ámbito europeo -aunque siempre ha tenido y máxime tiene hoy en día, carácter y repercusión global-, el de Eurovisión).
Cantantes como Raphael, Karina y Massiel pasaron por el festival europeo, mientras que Julio Iglesias participó tanto en Benidorm como en aquél, y el Dúo Dinámico lo hizo también en Eurovisión -en su calidad de compositores, consiguiendo el Gran Premio (Grand Prix) en 1968, con su archiconocido "La, la, la", interpretado por Massiel, si bien fue la canción fue originalmente concebida para ser defendida por Joan Manuel Serrat-.
Otra fuente de donde fueron poco a poco saliendo a la luz y cogiendo cuerpo nuevos músicos no ya de música ligera, sino de Pop, es en certámenes escolares de fin de curso en patios de centros docentes de Madrid y Barcelona. En estos "festivales musicales" de fin de curso se fueron dando a conocer durante aquellos 60, sobre todo, pequeños grupos musicales nacionales que aún no disponían de los suficientes fondos económicos para ir adquiriendo popularidad de otra manera. Tal es el caso de "Los Brincos", "Los Bravos" y otros.
Es también en la década de los 60 cuando aparece la llamada desde entonces "canción del verano". Con el boom turístico de sol y playa -los dos ingredientes que han hecho a nuestro país convertirse en uno de los destinos turísticos preferidos en todo el mundo-, los españoles empiezan a "animarse": las ciudades turísticas del litoral mediterráneo valenciano y catalán empiezan a convertirse en grandes zonas de inmigración, donde miles de familias procedentes de otras regiones llegan y se asientan en busca de trabajo orientado al sector terciario -el de "servicios"-.
*Canción de una popular "canción del verano" de principios de los años 70, de Fórmula V: "Eva Mª se fue".
Así es como nuestro país, desde entonces, ha basado su economía fundamentalmente en el turismo, de tal modo que se ha convertido y mantenido durante varias décadas entre las diez mayores potencias económicas del planeta. Y así es como, con este nuevo estilo de vida imperante, se originó y puso de moda esta llamada "canción del verano", con la que multitud de temas se han hecho muy populares durante todos estos años (canciones como: "Saca el güisqui, Cheli", "Eva María se fue", "Vamos a la playa", "Tractor amarillo", "Bomba"... y otras muchas han recibido este título).
Ya en los 70, aparecen otros artistas como Camilo Sesto, Nino Bravo, Peret, Mocedades, Jaime Morey, Cecilia, Jeannette... como cantantes y grupos de música ligera para los que un compositor, concertado por una determinada discográfica, crea y arregla una obra destinada a ser cantada por aquéllos. Algunos de ellos con canciones con las que fueron a Eurovisión -Peret, Mocedades, Morey-; otros fallecidos -Nino Bravo y Cecilia- en accidentes de carretera mientras se trasladaban de Madrid a otra ciudad -o viceversa- en sus affairs como artistas; otros provenientes del extranjero -Jeannette-, y otros cantando sus propias composiciones, los "cantautores" -como Camilo Sesto-.
La canción de Mocedades en Eurovisión,"Eres Tú", de Juan Carlos Calderón -quien ha participado otras tres veces más posteriormente como compositor y director defendiendo a España en este certamen- destaca como una de las mejores que ha pasado por este gran evento musical anual de la música melódica y ligera, llegando al nº1 en las listas de éxitos más vendidos tanto en España como en el extranjero -como por ejemplo, en EE.UU.-.
Y así llegamos a nuestra querida década de los 80. En ella, han desfilado en el panorama de la música pop de nuestro país multitud de artistas -solistas y sobre todo grupos- que han marcado una época en la música popular española. Un núcleo fundamental de profusión de artistas, a comienzos de esta década, fue la llamada "movida madrileña", que dio lugar a nombres como "La Unión" y Alaska -y muchos más-. Otros nombres representativos de esta década son Los Secretos, Los Rebeldes, Danza Invisible, El Norte, Lokillo, Ramoncín, Miguel Bosé, Presuntos Implicados, Amistades Peligrosas, Cadillac, Hombres G, Álex y Cristina, Celtas Cortos, Dúo Pimpinella, Gabinete Caligari, Duncan-Dhu, Olé-Olé, Radio Futura, Seguridad Social, etc. Y sobre todo, un grupo que ha destacado por su repercusión y me ha atraído -a mí y a muchos- de manera especial por su peculiar estilo vocal y la originalidad de la letra y música de sus canciones: Mecano.
*Vídeo-clip oficial de la canción "Amante Bandido", de Miguel Bosé. Todo un clásico de una época y un carismático artista.
También hay que decir que en cuanto a la música ligera -fusión de la melódica y el pop-, florecieron en nuestro país grandes nombres como: Ana Belén, Gloria Lasso, Paloma San Basilio, Amaya Sáizar (con el grupo "Bravo") y Nina -estas tres últimas nos representaron en Eurovisión, con sus respectivas canciones (muy buenas las tres)-.
Mecano
Este emblemático y peculiar grupo madrileño, formado por los hermanos José y Nacho Cano -compositores e instrumentistas- y Ana Torroja -cantante-, apareció a principios de esta década de los 80. En 1981 publicaron su primer álbum, con su tema principal "Hoy no me puedo levantar". En años posteriores publicaron sucesivos discos hasta 1991, cuando publicaron el último, "Aidalai", si bien en 1998 lanzaron uno más que, bajo el título de "Ana, Jose, Nacho", era una especie de recopilatorio de los mejores temas de los discos anteriores más algunos pocos nuevos inéditos. Este recopilatorio es el único disco que me compré -en cassette- de ellos, aunque tengo ahora -gracias a internet- su discografía completa cuyo álbum publicado en 1988, "Descanso Dominical", creo que es el mejor en cuanto a la calidad de sus temas o, al menos, mis preferidos.
Éste es, por supuesto, mi grupo de música pop español favorito. Los primeros temas que recuerdo de haber escuchado de este grupo desde pequeño son los clásicos "Hoy no me puedo levantar" (el primero del primer álbum, y que da además nombre a un famoso musical que se ha hecho de ellos), "Maquillaje" y "Me colé en una fiesta". Estas canciones y otras como "Haway, Bombay" y "Ay, qué pesado" las he conocido antes de que tuviera conocimiento de este grupo, de pequeño, de escucharlas por radio o cantar a otros. Particularmente, recuerdo también escuchar una noche al irme a la cama, desde un radio-cassette de mi hermana mientras yo me dormía, la de "Cruz de Navajas" -que, por cierto, es mi tema favorito de ellos-, también sin saber que se trataba de un grupo llamado Mecano.
*Vídeo-clip oficial de la canción "Me colé en una fiesta" de Mecano, una de sus primeros y más recordados éxitos.
Otros de sus temas más exitosos han sido, además de los mencionados, los siguientes : "Me cuesta tanto olvidarte", "Naturaleza Muerta", "Otro año más", "Mujer contra mujer", "7 de Septiembre", "Dalí", "No hay marcha en Nueva York", "Dalai Lama", "Barco a Venus", "La fuerza del destino", "Una rosa es una rosa", "Perdido en mi habitación" e "Hijo de la Luna".
Mi tema favorito de entre todos ellos, como ya he mencionado, es: "Cruz de Navajas". Una canción con mucho simbolismo y metáforas muy curiosas, que retrata un asesinato por causa de celos amorosos. Una canción conmovedora, tanto por la letra como por la música.
Característico de Mecano son las letras de sus canciones; todas son muy descriptivas, con un lenguaje a veces más profundo y otras más satírico, pero siempre con un espíritu de la mentalidad juvenil -con ciertos tintes madrileños de la época en muchas de ellas-. Cada canción es todo un verdadero poema, con su métrica y rima bien cuidadas, lleno de figuras retóricas y juegos de palabras frecuentemente irónicos, y con símbolos y detalles que despiertan el interés del oyente de manera creciente según avanza la canción.
Todo ello envuelto en una melodía muy acorde con la letra -música descriptiva-, y unas armonías, ritmos y, en definitiva, un conjunto sonoro muy efectista, que evoca con sutileza cada detalle de la letra y te sumerge en la atmósfera y el ambiente del mensaje y el espíritu que quiere transmitir cada canción.
En la esfera internacional, el Pop ha imperado, desde finales de los años 50, como el tipo de música que más ha estado de moda a escala global. Musicalmente, la mentalidad de un habitante medio del mundo desarrollado del planeta ha estado orientada por la influencia de este tipo de música; por supuesto, gracias a los avances en los medios de difusión sonora y audiovisual -radio y TV-, lo cual ha propiciado la globalización de los gustos y tendencias originados y desarrollados en el ámbito anglosajón.
Estos avances tecnológicos -y no digamos los neotecnológicos de lo que va de siglo XXI- han hecho posible que el imperio que desde hace algo más de dos siglos domina el planeta haya podido influír "al unísono" -empleando un término musical- en cada rincón del mundo, más o menos desde el final de la 2ª guerra mundial, gracias a la propagación prácticamente inmediata que estos medios facilitan.
El Pop, como ya he señalado, surgió como evolución del rock que sufrió la influencia de la llamada "invasión británica" -oleada de músicos que invadió Nueva York a mediados de los 50-. De esta fusión del rock neoyorquino con las tendencias musicales británicas de la época, nació lo que conocemos como "música Pop", que continuó su evolución hasta culminar en la década de 1980. A partir de la entrada del último decenio de siglo -y milenio-, su incidencia empezó a desvanecerse. Ha seguido y sigue cultivándose, pero no de la forma en que floreció en aquellos mágicos 80, ni de lejos.
Elvis Prestley, el llamado "padre del rock", fue uno de los primeros cantantes también de pop. Ejemplos de ello son sus "Always on my mind" y "Falling in love", de las que se han hecho versiones posteriores -tres décadas después-. También destacó a finales de los 50 Bob Dylan, con su "Blowing in the wind". Poco después, desde comienzos de los 60, los británicos Bee G's, un conjunto formado por tres jovencísimos hermanos -los Gibb-, empezaron a triunfar y siguieron cosechando éxitos durante más de cuatro décadas -hasta la muerte de Robin, poco después de 2010-. Las canciones que más me gustan de ellos son de los 80: "Juliet" (1983), "Boys do fall in love" (1984) y "You win again" (1987).
También a principios de los 60 irrumpieron dos grandes grupos: los "Rolling Stones" (cuyos dos de sus mayores éxitos fueron "Satisfaction" y "Angie") y, sobre todo, los "Beatles", cuatro jovenes hippies de Liverpool que arrasaron con multitud de temas que calaron en la sociedad juvenil hasta varias décadas después (algunos de sus más recordados temas son "Yesteraday", "Yellow Submarine" y "Let It Be").
Ya en los años 70, a principios de la década, surge un grupo emblemático que triunfó con más de 100 éxitos en 8 álbumes a lo largo de sus algo más de 10 años de existencia. Cantaban, por supuesto, en inglés, pero grabó versiones de sus mejores canciones en sueco -su idioma natal-, español y francés; y su música sigue embelesando hoy a melómanos de todas las edades en todas partes del mundo, con canciones que no pasan de moda: el grupo sueco ABBA (del que hablaré, como anuncié, posteriormente de manera más detallada).
Y llegamos a los 80, mi década preferida, la de mi infancia. Como ya he dicho y repetido, es la época en que la música pop llega a su mejor expresión. Su música, pienso, personalmente, que pasará a la historia como "música clásica" del siglo XX.
Los 80 fueron unos años en los que se empezaba a palpar, a nivel global -aunque antes también, claro-, la cercanía de la consumación del segundo milenio de nuestra era. El cine, la TV, los libros, los noticiarios... la sociedad, en suma, daba testimonio de la expectación por la cercanía del año 2000. Parecía como un umbral temporal señalado por algo así como el apocalipsis; pero no dejaba de ser una ilusión, claro ("el día y la hora del fin de los tiempos, cuando el Hijo del Hombre volverá en su gloria con sus ángeles a juzgar a vivos y muertos, no lo conoce ni el Hijo, ni los ángeles; sólo el Padre" -estas palabras, en esencia, fueron pronunciadas por Jesús y están así o de manera similar recogidas en los Evangelios-).
El caso es que aquellos años ochenteros se hablaba mucho de avistamientos de OVNIs, posibles invasiones o incluso abducciones extraterrestres, y se hablaba de posible 3ª guerra mundial (la guerra fría todavía continuaba y no se anunció su fin hasta la Perestroika de Mijail Gorbachov en 1989, y tanto EE.UU. como la U.R.S.S. continuaban con su equipamiento armamentístico) y de, en definitiva, signos apocalípticos: eclipses, fenómenos celestes, guerras en muchas partes del mundo (Irán e Irak, las antiguas Yugoslavia e Unión Soviética -aunque éstas se produjeron más bien a comienzos de los 90-), revueltas, hambre en muchos países subdesarrollados, el cambio climático (que sigue preocupando mucho hoy día) y otros desastres que despertaban la alarma a nivel global.
En la música, las canciones reflejaban un espíritu soñador, que transportaba a una especie de más allá. Los temas eran, por supuesto, amorosos y juveniles. La música combina melodías pegadizas y evocadoras de sentimientos amorosos y sueños prometedores, anhelos juveniles de un futuro idílico. La armonía envuelve e intensifica esos sentimientos y evocaciones y el ritmo suele ser bastante movido, bailable (se pretendía conseguir éxitos discotequeros). Fue la época del auge de las discotecas y florecimiento del género "disco".
Artistas que produjeron grandes éxitos pop durante estos años fueron, por mencionar algunos: Mike Oldfield ("Moonlight Shadow"), Phil Collins ("Another day on Paradise"), A-HA ("Take on me"), Europe ("Final Countdown"), U.2. ("With or without you"), Laura Branigan ("Gloria"), Jennyfer Rush ("The Power of Love"), Irene Cara ("It's a feeling"), Pretenders, Bryan Adams, Limahl, F.R.David, Duran-Duran, Oasis, Umberto Tozzi, Franco Battiato, Romina y Albano, Johnny Logan, Katrina and the Waves, The Cars, Whitney Houston, Alphaville, Van Halen, Pink Floyd, Rick Astley, Pet Shop Boys, UB40...
*Vídeo recopilatorio de éxitos internacionales del pop de los años 80.
Aparte de todos los anteriores -por supuesto hay muchos más- , mención especial creo que merecen Elton John, Freddy Mercury, Michael Jackson, Tina Turner y Madonna.
La música de estos años caló profundamente en los jóvenes e incluso niños de entonces -como es mi caso-, permaneciendo hasta hoy en la memoria de toda una generación. Esta época ha sido considerada por muchos, desde entonces y hasta hoy, después de 40 años, como la mejor era musical de todos los tiempos.
ABBA
Como he señalado en el epígrafe anterior, este grupo sueco se originó a principios de los 70, dándose a conocer internacionalmente a raíz de su triunfo en el festival de Eurovisión, en 1974. Se trata de un cuarteto formado por dos parejas -que también lo eran personalmente- y cuyas iniciales forman la palabra hebrea que eligieron por nombre: Agneta, Benny, Bjorn y Anne-Frida (las dos parejas, por ese orden) = ABBA.
Como me ocurrió con Mecano, me familiaricé de niño con algunas de sus canciones mucho antes de saber que eran de ellos; no conocí el nombre del grupo ni la existencia del mismo hasta mi adolescencia. En 1995, me enteré de que en Eurovisión había participado y triunfado en 1974 un grupo de "música movida" con una canción de mucho ritmo -la cual había escuchado muchas veces-. Entonces fue cuando me interesó saber qué grupo era y el título de tal canción -si bien no lo averigüé hasta casi un año más tarde; no había internet aún, claro-. Se trataba de "Waterloo", la canción que en 2005, en el 50 aniversario del festival, fue elegida popularmente como la mejor en su historia.
También me fui enterando, poco a poco, que eran de ellos otras canciones conocidas por mí, como "Chiquitita" y "Fernando"; y algunas otras. Y ya en 1999, me quedé bien enterado de la repercusión de este grupo y sus grandes canciones que habían tenido ecos en mí -y todos, en general, sin darnos cuenta-, con la aparición de su disco conmemorativo del 25 aniversario de aquel triunfo europeo, el disco "ABBA Gold" -el cual me compré sin dudarlo, además de un libro de partituras con el mismo nombre, las mismas canciones y presentado de la misma manera en la portada que la carátula del C.D.-. ABBA Gold recoge 19 de sus mayores éxitos, muchos de los cuales había escuchado antes sin saber que eran de ellos. Y es que las canciones de este grupo son así, las escuchas y se te quedan grabadas en la memoria como canciones "de toda la vida".
Son canciones dulces, tiernas y sentimentales, en las que el amor se enfoca desde variados puntos de vista -que dan lugar al título y letras de cada tema-, pero todas tienen un mensaje que cala en el alma y en el corazón. Sus letras son entrañables, graciosas y divertidas; tienen todas en común un algo característico que no sé definir muy bien, pero que les identifica inequívocamente, describiendo situaciones que casi todos hemos vivido o experimentado.
La música suele ser muy pegadiza, con melodías que invitan a ser tarareadas, y que son fáciles de retener en la memoria. Algunas, las más lentas, parecen canciones de cuna, que parece que le hipnotizan a uno y extasían, e incluyo arrullan, y se quedan en tu mente. Otras son muy movidas y alegres, y pueden ser bailadas y puestas como telón de fondo en cualquier tipo de fiesta o celebración. Pero todas de carácter suave y progresión gradual, con armonía y desarrollo acórdico muy agradable. Las voces de Agneta y Anne-Frida confieren un timbre inconfundible a todas sus canciones, que son como dulces caramelos hechos música.
Algunas de las canciones de ABBA más recordadas son, además de las mencionadas: "Mamma Mía", "Super Trouper", "I have a dream", "The Winner takes it all", "Dancing Queen", "Thank you for the Music" (ésta es mi preferida) y, de manera general, cualquiera de los éxitos recogidos, 19 en total, en su mencionado álbum conmemorativo "ABBA Gold".
*Vídeo-clip oficial de la canción "Super Trouper", de ABBA.
Click aquí para acceder a la entrada dedicada a la música, en este blog, en la que hablo de esta forma de expresión artística y he posteado dos versiones del vídeo musical de mi canción favorita de este grupo: en inglés y en español ("Gracias por la Música").
Una curiosidad que siempre me ha llamado la atención de este magnífico grupo es el significado y la relación entre su nombre, "ABBA", y uno de sus mayores éxitos, "Mamma Mia". ABBA es la palabra hebrea con la que Jesús se refería al Padre, a Dios, en vez de emplear la palabra "Dios" o "Jehová" -nombre castellanizado de "Yahvé", que es el nombre que se da a Dios en la Biblia hebrea, nuestro Antiguo Testamento-. Abba, en hebreo, significa "papá" o "papá y mamá"; es, como si dijéramos, la "fuente o emanación de la propia vida", expresado de una manera familiar.
En cuanto a "Mamma Mia", que todos sabemos que significa "Mi madre" o "Madre mía", es el título de la canción que da nombre al musical que hace unos diez años se hizo de este grupo. Es curioso que el nombre del grupo y el de su canción más emblemática, ABBA y Mamma Mia respectivamente, hagan alusión a Dios Padre y a nuestra Stma. Madre; "Papá" y "Mamá" -así lo interpreto yo-. Creo, por tanto, que la razón de esta causalidad -que no casualidad-, es el referente religioso en ambos casos.
Porque ABBA es casi, para mí, un grupo de música sagrado a preservar como oro en paño; todo un tesoro. Un fenómeno musical clásico del siglo XX. Creo que, según mi humilde opinión, podría pasar a la historia como "música clásica" del mismo -aunque la así llamada desapareciera como tal hace poco más de un siglo-.
Hoy, día 12 de Septiembre (del presente año 2020), celebramos -o deberíamos celebrar- una onomástica muy especial, la del dulce nombre de María, el de Nuestra Madre y Señora la bienaventurada y Santísima Virgen María.
Son muchos los días del año que el Santoral de la Iglesia Católica dedica a la Virgen María. Aparte del de su onomástica propiamente dicha, hay otros días, como por ejemplo el pasado día ocho, en que celebrábamos su Natividad -tal sería, pues, el día de su cumpleaños, que por otra parte también lo es ese día el de mi sobrino Michael, a quien le comenté todo esto hace cuatro días cuando le llamamos para felicitarle-.
Este mes de Septiembre dedica además, el próximo día 15, a la "Virgen de los Dolores", refiriéndose a los sufrimientos que, como Madre, debió unir a los de su Hijo Jesús para ayudarle a llevar a buen término su misión redentora a toda la humanidad. Por cierto, tal denominación tiene el centro de Educación Obligatoria en el cual cursé mi escolaridad de E.G.B. ("Nuestra Señora de los Dolores", en Benidorm).
Otras muchas más festividades son las que el calendario litúrgico dedica a Nuestra Madre, como por ejemplo, la inmediata anterior a la del pasado día 8, creo que es la del 22 de Agosto, día de Santa María Virgen y Reina (día que, por otra parte, ya puesto a señalar las coincidencias con otros cumpleaños de seres conocidos queridos, es también el del cumpleaños de una muy buena amiga y confidente mía, María Oliva, una chica además muy querida en Torrijos de manera general, sobretodo por su gran labor coordinando y llevando más que nadie la responsabilidad en el Coro de la Parroquia de nuestro pueblo).
Y por supuesto, otras festividades como la dedicada a la Anunciación -a la que he dedicado una entrada en este blog- y otras, incluyendo todas las denominaciones particulares con que se invoca a Nuestra Señora, normalmente según los diversos lugares a los que se atribuyen sus apariciones o ha habido testimonio ocular directo de las mismas (como los dos más populares y cercanos geográficamente a nuestro país, las de Lourdes y Fátima).
Origen y significado
María es un nombre de origen hebreo, lengua de los israelitas de los tiempos bíblicos -y acuales-. La forma hebrea de la cual deriva el nombre María es la de "Myriam", y cuyo significado era el de excelsa.
Desde los tiempos de María de Nazaret (la Madre de Jesús -y de todos los hombres-) y hasta la actualidad tiene el matiz, además, de Elegida por Dios o Amada de Dios.
Jesús y María
Sin duda, los dos nombres que más están en boca de todo cristiano son estos dos: el de Jesús -a cuyo nombre se inclina toda rodilla en el cielo, tierra y abismo-; este nombre, por supuesto, de una manera inigualable cualitativa y cuantitativamente, pues es el Nombre sobre todo nombre, el que tiene autoridad sobre toda potestad y dominación terrenal y celestial. Pero también, y de una manera muy especial, el de María, su Madre y la de todos los hombres. Es indescriptible, pero de una manera muy bonita, el suyo viene como a complementar y adornar el de su Hijo, pues todo lo que rodea a Jesús está íntimamente relacionado con todo lo que rodea a María. Se suele decir que donde está Jesús está María, su Madre, nuestra Madre; sus huellas coinciden con las de Él.
Invocar a María significa, de una forma ligeramente indirecta, invocar a Jesús, así como rezar a María significa prácticamente rezar a Jesús. Si Jesús es el puente que une al hombre con Dios, María es el puente que une al hombre con Jesús: "A Dios por Jesús, y a Jesús por María".
Un libro que me ha hecho meditar mucho sobre esto que digo en los dos párrafos precedentes -sobre todo en el segundo- es "El Evangelio Secreto de la Virgen María". Yo díría además que, si la Biblia es el Libro ("Libro de libros") que el Espíritu Santo nos ha regalado para conocer a Dios, este Evangelio "de la Virgen María" es un bonito libro que el mismo Espíritu nos ha regalado para entender la vida de Jesús (culmen de la Historia de Salvación que nos ofrece la Biblia). Leer este libro es como escuchar de labios de Nuestra Madre todo el relato Bíblico mediante un ameno relato de la vida de su Hijo Jesús.
El Rosario es una muy bonita forma de rezar pronunciando -sobre todo si se hace en comunidad- el dulce nombre de Nuestra Madre (más de cien veces si se reza de manera completa), adornando, como si de frescas y aromáticas rosas se tratase, la meditación de cada uno de los cinco misterios de la vida de Jesús correspondientes al grupo -gozosos, luminosos, dolorosos o gloriosos- del día que se trate. Ambos nombres, Jesús y María, se dicen una y dos veces respectivamente, por cada cuenta del Santo Rosario. Es un recorrido por la vida de Nuestro Señor y Salvador, rezando más de cincuenta Aves Marías y siete Padres Nuestros, recitando éstas y algunas otras oraciones mientras se medita y contempla tales episodios del itinerario salvífico de Nuestro Redentor.
Seguros estamos todos los cristianos que Jesús es el Nombre más pronunciado y más pensado sobre la faz de la Tierra; el nombre que más ha conmovido a las huestes celestiales para responder a nuestras oraciones. Pero creo que el nombre de María, casi siempre, lleva también implícito el de su Hijo, sobre todo cuando se trata de pedir consuelo, auxilio e intercesión. Si Jesús es el Médico del alma, María es la enfermera; así como Jesús es el Camino y María la compañera de viaje incondicional en el trayecto hacia la morada celestial.
*Oración - Invocación a María.
Proliferación del nombre de María
María es, indudablemente, el nombre más difundido -tanto masculino como femenino- en el planeta. Creo que es así, pero sabemos también que el nombre "Mohamed" (que significa "Mahoma") es muy difundido entre los musulmanes, siendo muy habitual que en los países de esta religión el varón primogénito lleve, por costumbre, este nombre. Pero también es cierto que por ejemplo en España, sabemos que todas las mujeres oficialmente anteponen a su nombre de pila el de María (no estoy del todo seguro de ello, pero he oído tal argumento en más de una ocasión, y pienso que es bastante probable).
También sin duda, es el nombre que más ha servido como motivo de inspiración -junto al de Jesús- para las obras de multitud de artistas a lo largo de 2000 años de historia hasta el día de hoy. Se trata del nombre de la mujer más evocada en la historia (así como el de su hijo ha sido y es -y estoy seguro que será siempre- el del hombre más evocado). Y esta "fama", por su puesto, no se la lleva el viento -como a las palabras-, sino que ha quedado plasmada e inmortalizada en multitud de cuadros, esculturas, canciones, poemas, escritos y documentos de todo tipo con el título del nombre que nos ocupa, el del Dulce Nombre de María.
*Ave María de Tomás Luis de Victoria (Canción coral renacentista).
Click en el siguiente reproductor para escuchar mi "Ave María" (compuesto por mí):